dijous, 31 de juliol de 2008

Walt Whitman


Per al poema d'aquest mes (que ja acabem) m'he fixat en l'arrogància de Walt Whitman (1819-1892) i el seu popular "Canto de mí mismo". La seva és una perspectiva poètica valenta que vincula l'home amb l'univers i el converteix en el centre, en l'eix de la seva diversitat. La seva és la visió d'un home orgullós de ser-ho, antropocèntric fins a l'extrem, sense desenganys, sense dolors, fent un cant constant a la llibertat que ho acaba devorant tot. Aquí teniu el poema que l'enceta, prou significatiu. I és que a vegades van bé aquests cants altius a la vida i a la llibertat, lluny del pessimisme de l'home del s. XXI.(*)


Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

*(Clicant al poema de juliol del marge dret trobareu les 52 composicions de "Canto de mí mismo")